lunes, 11 de julio de 2011

ENCERRADO EN MÍ

“Síndrome de cautiverio”, bonita manera de decirte que jamás podrás ser la misma persona, que tu cuerpo te retiene y que tu vida no será como antes.
Pero Jean-Dominique, sí que supo liberarse, nada fue un impedimento para dejar de soñar y recordar, que al fin y al cabo, es lo único que nos hace sentir vivos. 

Una historia impresionante y dramáticamente verdadera, llevada a la pantalla de la manera más encantadora.

De manera exquisita y con elementos narrativos fascinantes, Julian Schnabel, nos lleva a explorar en espacios mágicos y reales la vida de este hombre, la mente y situación de Jean-Dominique.
Su cuerpo está sumergido en lo más profundo del océano encerrado en una escafandra; el hospital y la playa es lo único que le queda de la realidad, pero en su mente un inmenso mundo de recuerdos y sueños le permiten continuar con su lucha.

¿Cómo entender lo que pasa por la mente de alguien que esta cautivo en su propio cuerpo?

Es inevitable sorprenderse ante la astucia de Julian Schnabel, y por su puesto, son obvios los reconocimientos otorgados a su labor.
El uso extraordinario de la cámara, sin limitaciones o temores, y las imágenes metafóricas que evocan el pasado o los pensamientos de Jean-Do, son recursos que hacen de esta película algo más que una historia para contar.   

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